Resulta ser una pregunta interesante, más como ejercicio personal, cada uno puede ponerse a pensar; ¿que pasaba hace 20 años atrás, que personajes hacían a la escena política local, que sucedía en el mundo hace 20 años?
Y como resultado propio, hace unos 20 años más o menos estaba terminando la escuela primaria en “el Nazaret”, los lindos locales que hoy están frente recién se estaban construyendo, el colectivo “Las Rosas” era “Villa Diego”, a la “Shell” se podía ir a cargar nafta o comer el mejor tostado y cortado del pueblo según mi viejo (sí pueblo ¿y qué?), no había autopista ni Funes Norte, ni Funes City, ni Funes Town, ni Funes Hills, ni Funes…, pasaban más trenes (o al menos eso percibo a la distancia), no había wi-fi, ni personal o claro, ni mp3 (nada que ver con el programa del bahiano), en mi casa no teníamos agua corriente, ni gas, ni pavimento, ni cloacas (hoy en día los 2 primeros si), con una pelota en la “placita del juzgado” podíamos estar toda la tarde, no eran necesarias bicisendas ya que ningún vecino te tiraría el auto encima, tampoco teníamos candados en las bicis, cruzar la ruta un domingo a la tarde era algo bravo, había un solo “supermercado”, en Argentina reinaba Carlos I de Anillaco vendiéndonos que estábamos en el primer mundo mientras el dueño del mundo lanzaba la tormenta del desierto I, después vendría las demás. Básicamente era el mismo Funes de hoy con menos gente y sin barrios privados. Funes era un pueblo que en veinte años cual ser vivo creció y se “ciudanizó” (ya sé que probablemente no exista ese término pero me gusta). Es verdad que muchos servicios se expandieron y que nuevos espacios se abrieron como los museos, que los cortes de luz ya no nos castigan tanto como antaño, que el colectivo hoy pasa más cerca que antes, pero sigue siendo sobre una calle de tierra con un servicio terrible.
También es fácil observar una constante que hace tiempo se viene repitiendo (como buena constante), y es que casi siempre son los mismos actores los que circulan en la esfera política local (lo que no es malo ni bueno, es simple realidad) subiendo y bajando en la pirámide gubernamental algunos, mutando otros. Al referirme a ésta constante, a la vista de una visión a futuro y sustentándome en el presente, es inevitable la responsabilidad en el estado de situación actual (así neutral) que les quepa a dichos actores. Responsabilidad que no pretendo sea tomada como acusatoria o impugnatoria sino como constructiva; y como ejemplo ¿quién puede conocer mejor los problemas de vieja data que estos actores históricos?, seguramente muy pocos. Pero para la planificación a futuro a 20, 30, 40 años es necesaria una cosmovisión diferente, ágil, global, innovadora, con principios democráticos y progresistas. Visión que no está atada a la edad del portante necesariamente pero resulta natural en los más jóvenes.
Entiendo como una obligación intelectual de todos discutir que ciudad queremos a futuro, un brazo de la megápolis que será Rosario en 30 años, un jardín de ésta, un barrio cementado cruzado por autovías, un polo tecnológico para las nuevas tecnologías no contaminantes, un oasis amurallado donde solo ingresen los antiguos vecinos, todas las posibilidades pueden discutirse por más que parezcan disparatadas.
Dentro de veinte años es inadmisible que se siga discutiendo si al agua le llega a cada funense, o que un niño no pueda acceder a un banco en una escuela pública gratuita y laica, o el colectivo de levitación magnética de la empresa “Los Gladiolos” no pase a horario, etc. Dentro de 20 años muchos históricos no van a estar con nosotros (c´est la vie, nada personal).
Por eso le pediría a los veteranos que aconsejen a los más jóvenes para que piensen el Funes del futuro que tomen en consideración dichas ideas, las pongan en práctica y le brinden la mejor ciudad posible a los aún más jóvenes, los niños.
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