viernes, 3 de junio de 2011

¿Pragmatismo o amplitud política, donde está mi límite?

 A manera de aclaración, no me voy a referir a límites corporales, cartográficos o jurídicos de derechos, sino a un límite personal ético respecto a la representatividad de mis dirigentes partidarios. A la luz del nuevo esquema UCR + PJ disidente? (o una parte de él) – PS y observando los actores que se incluirían y excluirían en este supuesto programa de gobierno de cara a las elecciones nacionales de este año, me pregunto que estará pasando en tierras bonaerenses que es más fácil construir un frente programático progresista con personajes como De Narvaez  antes que con Binner. Al parecer los correligionarios de la provincia más populosa argentina entienden que “el colorado”, como amistosamente le dicen sus amigos, está listo para otro salto mortal interpartidario; y la U.C.R. bonaerense para ampliar su horizonte “progresista” o lisa y llanamente cambiar su perspectiva progresista de frente, mutando hacia una alianza electoral que garantice el favor del voto de centro derecha, el “votame votate” comprado en la TV que tanto rédito trajo años a, quizá tenga un renacer televisivo y garantice hasta fin de año algo más de circo en LCD para todos y todas. Claro que quizá peque de insolente, minimizando una evolución política del empresario devenido en político saltarín y verdaderamente exista tras cortinas un verdadero programa de gobierno, pero como bien decía un amigo “si tiene cola de gato, patas de gato, bigotes de gato y hace miau existe una altísima probabilidad que efectivamente se trate de un gato”; y si de animales se trata en lo personal estoy bastante cansado de los anuros que hace tiempo nos vienen sirviendo en bandeja, y como todo tiene un límite, mi tolerancia también. Para los que alguna vez pensábamos que la experiencia del Frente Cívico y Social de Santa Fe podría trasladarse a nivel nacional, esta resolución es algo así como una bofetada militante, un renunciamiento al principio básico de consenso en las diferencias. En poco más de una semana se pretendió apurar una fórmula sin antes sentar lineamientos básicos de pensamientos, que como radical estoy convencido comparto en amplia mayoría con cualquier socialista, pero con “el colorado” necesitaría varios años de discusión, tantos como para convencerme que el mundo es un plato soportado por 4 elefantes y 2 tortugas debajo. Lo que con mi escaso poder de análisis vislumbro es una operación de cuidado de cargos, de chapas, no olvidemos que “el colorado” se le plantó mano a mano al extinto Néstor Kirchner hace 2 años con una estrategia publicitaria excelente (lo que vino después es otra cosa) y si se comparte ese caudal electoral se garantizarían muchos cargos en toda la provincia. Se va por los votos a un costo desconocido, sin un programa que garantice que hacer luego, persistir sin un norte, sin siquiera compartir una cosmovisión política al parecer, pragmatismo en su máxima expresión. Mientras tanto la inacción, la falta de opinión al respecto de mis dirigentes locales (bien locales, de mi ciudad) no sé si se debe a incapacidad, miedo, desconocimiento o básicamente les importa un comino que opinan las bases del partido que dicen representar. Así las cosas, por manejos como estos, es que me siento más radical que nunca, más militante que antes, con las ideas de igualdad, libertad, solidaridad, honestidad, austeridad, participación, trasparencia, civismo, intactas y refrendadas. Será hora de refugiarse en las bases desde donde las transformaciones comienzan a gestarse, ignorando que hay un candidato a presidente que dice ser radical. “Que se pierdan cien presidencias, pero que se salven los principios”

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