martes, 10 de julio de 2012

Programa Ciudadano para el Uso Responsable del Agua (PROCURA)


Introducción:
Hace décadas el agua dulce es reconocido como recurso no renovable, más allá que cerca del 70% de la superficie de nuestro planeta se encuentra cubierto por agua, ésta no es apta para el consumo humano; y del porcentaje restante, que sí es dulce, solo una mínima cantidad es recomendada para beber. A pesar de ser una de las naciones con mayor cantidad de agua dulce en disponibilidad, con ríos en superficie y subterráneos, glaciares, lagos; nos debemos la responsabilidad de comenzar a desarrollar políticas de conservación y uso razonable del líquido elemento para que las generaciones futuras puedan mantener este estado de situación.
En lo que respecta a los derechos, el acceso a agua segura es contemplado por nuestra legislación como un derecho humano fundamental, del que lamentablemente aún en pleno siglo XXI, muchos compatriotas no gozan.
También se debe tener en cuenta que uno de los primeros pasos en la prevención de enfermedades es el del acceso a agua segura, pudiendo impedir la proliferación de enfermedades bacterianas comunes pero asoladoras una vez desatadas.
Hoy en día y a modo de retrospectiva, podemos ver que el agua no solo es utilizada para beber, la usamos para limpiar, lavar, cocinar, en procesos industriales de fabricación, minería, riego, petrolífero, etc.; más cabe destacar que solo el agua potable o segura es considerada apta para consumo humano y aunque existan lugares donde el agua en estado natural se encuentra apta para consumir, no es de acceso masivo.
Propender al consumo de agua de modo responsable, sobre todo de la potabilizada es premisa para este siglo, no solo por factores económicos en cuanto al costo de “fabricar” agua segura, sino que con una población creciendo a pasos exponenciales se deben de cambiar hábitos o costumbres para potenciar la accesibilidad a la mayor cantidad posible de gente.
Es atendible que los índices globales de acceso al agua se vieron mejorados en las últimas décadas pero no debemos engañarnos ya que no es lo mismo consumir agua de pozo, por más que las napas no se encuentren contaminadas, que agua segura monitoreada. Sin lugar a dudas es un logro que cerca del 70% de la población global acceda al agua, más menos de la mitad lo hace a potable monitoreada.
El desafío de hoy pasa por la solidaridad de quien dispone de agua potable, para que por medio de un uso responsable posibilite que otros accedan a ésta sin necesidad de mayor cantidad de líquido tratado y sin ir en desmedro de su calidad de vida, a modo de ejemplo no es necesario bañarse, o lavar el auto, o baldear las veredas o simplemente usar el retrete con agua que está tratada para ser consumida.
La realidad en nuestra ciudad:
La realidad indica que en nuestra ciudad el consumo de agua potable de red es por lejos elevadísimo, basta con saber que existen piletas de natación que son llenadas con agua potable (se requieren 40000 lts promedio para su llenado) como para darse cuenta que los números son exorbitantes, sumado al crecimiento demográfico vertiginoso que está viviendo la ciudad es necesario enfocarnos en que se debe buscar un nuevo paradigma de sustentabilidad.
El promedio de consumo por habitante de la ciudad de Funes es de 450 lts. diarios por persona. Según la Org. Mundial de la Salud se recomienda la ingesta directa de 2 lts. diarios de agua por día, a esto le debemos sumar lo consumido para cocinar. Consideraremos que serán necesarios 4 lts. por persona para beber y otros 4 lts. por persona para cocinar. Así de exagerado aún, son 8 lts. diarios por persona, vamos a considerar que se derrocha agua y que se utilizaran 20 lts. por persona, contra los 450 lts. del promedio actual. Esto implica que con el caudal utilizado hoy, cada casa con servicio en la actualidad le puede dar el suministro de agua a otras 21,5 casas si pudiéramos bajar los consumos a estos niveles. Lo bueno es que aún no logrando que la totalidad de los servicios cambien a estos valores, con porcentajes muy bajos de adhesión igualmente se haría una gran diferencia (ej. Si sólo el 10% de los abonados actuales baja su consumo a lo requerido para ingesta duplicaríamos el alcance de la red de agua potable)
Decisión política:
El primer paso indudablemente debe ser el del gobierno local, si no existe una firme decisión por parte de los representantes del pueblo de dirigir una acción conjunta es imposible la implementación de programa alguno; la definición de las etapas, objetivos, plazos y periódicas evaluaciones son indispensables para mensurar los avances de cualquier programa. La articulación público – privada, lo público mediante la presencia del estado y lo privado mediante organizaciones no gubernamentales o asociaciones ciudadanas, en cuanto al control del desarrollo del programa es también necesaria.
Difusión y concientización, educando a los más chicos para que ellos eduquen a los más grandes:
Existen pruebas que demuestran que lo que los niños aprenden en la escuela luego es reproducido en sus casas, por lo que es de vital importancia en la primera etapa una campaña continua de educación en el uso responsable del agua en los niños escolarizados. A modo de ejemplos, jornadas didácticas, jornadas de concientización, visitas a plantas de potabilización, jornadas de debates, conferencias en las escuelas por parte de técnicos en la materia u organizaciones ecologistas, de acuerdo a las edades debieren de ser directrices.
Incorporación a la legislación:
Un primer paso en lo que a legislación compete es el de incluir reglamentación a las nuevas construcciones, que deberán contar con una instalación de agua para consumo humano independiente del resto de los servicios. De modo que el agua utilizada en sanitarios por ejemplo no sea agua potable de red; esto acompañado de la obligatoriedad de contar con medidor de consumo de red lo que garantizará que los consumos, al exceder los máximos recomendables, puedan ser gravados de modo exponencial. Un paso final sería la reglamentación o adecuación total de las construcciones.
Convenios y acuerdos entre el municipio y la empresa prestataria del servicio:
Los convenios y acuerdos entre el municipio y la empresa prestataria del servicio son los que brindarán el marco constitutivo del programa en sí. Es el ámbito donde se definirán las compensaciones o cargos derivados de la ecuación económica por la implementación, donde en base al ahorro de fluido se podrán planificar extensiones en la red, donde por medio de apoyo político – técnico se procure la plena colaboración para la implementación total del programa.
Etapas, plazos, metas y evaluación:
Etapa 0: la etapa denominada “cero”, es la de la concientización continua, es decir permanente a lo largo de todo el programa, que en un primer momento deberá ser en las escuelas, para luego extenderla a la comunidad educativa toda y finalizar con la ciudadanía entera. La articulación con organizaciones no gubernamentales, ecologistas, técnicos en la materia, científicos, pedagogos, ciudadanos, gobierno municipal, de acciones positivas de divulgación, deberán marcar esta etapa. La meta de la misma es la constante educación en el uso responsable del recurso. También deberán acordarse convenios y acuerdos entre el municipio y la empresa prestataria del servicio, donde los cuerpos técnicos definirán cargos y compensaciones, aunque los mismos podrían celebrarse a medida que las diferentes etapas son aplicadas, el marco general deberá estar establecido desde un comienzo, donde el municipio se “compromete” al ahorro de agua para facilitar ampliaciones de redes donde aún no existan, instrumentando acciones de gobierno que propenden a ello.
Etapa 1: la etapa de regulación de construcciones nuevas, desde el momento en que es tramitado el permiso de edificación, es el primer paso en las acciones de gobierno en su compromiso de ahorro, donde por ordenanza se deberá exigir la conexión independiente al suministro de agua potable para consumo humano (o prever la instalación para una futura conexión a la red), la obligatoriedad de contar con medidor de consumo (donde el servicio esté presente), también esta exigencia podría existir para la transferencia dominial. Se estipula como tiempo perentorio entre 3 y 6 meses desde el comienzo de la instrumentación de la etapa 0. Teniendo en cuenta que se espera un crecimiento abrupto de los permisos de edificación, contemplando que se comenzarán a tomar posesión de inmuebles en numerosas urbanizaciones con tendido de agua potable en un corto plazo, se espera que la totalidad de las edificaciones a partir del año 2013 estén adaptadas al nuevo marco regulatorio.
Etapa 2: la etapa de instrumentación total del programa es la que quizá sea más difícil de hacerle seguimiento y dependerá de los convenios que se efectúen con la empresa prestataria, ya que la incorporación de la totalidad de los inmuebles implicará control por parte de la empresa en cuanto al consumo, para de éste modo lograr persuadir a quien no se haya acogido al programa de hacerlo. Ésta etapa deberá comenzarse a ejecutar inmediatamente posterior al vencimiento de la etapa 1.
Etapa 3: la etapa final es la de dotar de agua potable al 100% de los funenses, en base al ahorro que como comunidad se logre. Es menester del gobierno municipal hacer un seguimiento del ahorro, desde el comienzo del programa, para poder proyectar, junto a los entes correspondientes, las ampliaciones de red de agua potable de manera que la totalidad del ejido urbano cuente con el líquido elemento.
Conclusiones:
Con este programa apuntamos no sólo a solucionar lo que se plantea desde ASSA como principal causa de imposibilidad para servir de agua potable a toda la ciudad (la falta de caudal), sino también a cambiar la relación entre estado, ciudadanos y un recurso natural tan simple y aparentemente tan abundante como el agua.
Consideramos que el papel del estado respecto a los servicios brindados a los ciudadanos no es simplemente el de gerenciar una empresa prestataria, es también (y fundamentalmente) de cuidar nuestros recursos naturales y educar a los ciudadanos en su buen uso. Consideramos también que como ciudadanos, cada derecho que tenemos va acompañado de una responsabilidad, que básicamente es ejercer ese derecho de manera tal de hacerlo cada vez más universal, que cada vez seamos más los ciudadanos que podamos ejercer ese derecho.

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